5 de marzo de 2016

No dejan de sorprenderme...

Seguimos entrenando. Poco para lo que me gustaría... por falta de tiempo, de temperatura, porque este año ha sido un poco tirado a la basura...

No lo sé, pero lo que sí es cierto es que cada vez que salimos a entrenar veo que mis perros avanzan, que evolucionan, que aprenden y que se centran cada vez más. Y eso que con algunos de ellos ya hace más de 7 años que llevamos juntos.

Es el caso de Milvus. Con ella empezó todo este proyecto de tener un equipo "mediano". Y siempre he tenido la impresión de que es una perra un poco vaga. Enseguida que me despisto con las raciones y coge un poco de peso le cuesta más trabajar y en ocasiones va mucho rato sin tirar... de compañía.

Además tiene un carácter un tanto "exagerado": En ocasiones, cuando ve algún otro perro monta unos escándalos increíbles y esto hace que sean pocas las veces en que ocupa posición de líder en el equipo.



Ocurre que llevo unos días viéndola bastante centrada en los entrenamientos y esta mañana me he dicho: ¡A ver qué tal Milvus delante!

Y eso hemos hecho. La primera prueba nada más empezar, cuando pasamos al lado de la valla de los vecinos donde está Sira, una mestiza que siempre nos ladra al pasar, y Milvus, claro está, tiene que contestar al más puro estilo "bronca automovilística", hasta tal punto que alguna vez hemos hecho una pelota de perros y cuerdas y hemos tenido que parar y desliar. Hoy únicamente le ha dedicado dos ladridos en marcha, casi sin mirarla. Hay que decir que si no le hubiese dicho nada ¡me habría preocupado!


Y hemos continuado con el entrenamiento. Milvus no es ni con mucho la componente más rápida del equipo. eso pensaba yo, aunque a veces nuestras impresiones no son del todo ciertas. Menos mal que yo soy un fan de la tecnología y un tanto cuadriculado, y nunca salgo a entrenar sin el GPS, y además, siempre miro qué media de velocidad hemos hecho en el primer tramo del entrenamiento, para ver si vamos demasiado rápido.

Hay que decir que nuestro "ir demasiado rápido" para otros equipos puede parecer ridículo, pero yo he comprobado que con  más velocidad se empiezan a producir problemas en los perros: lesiones, unos que empiezan a no ir cómodos, que dejan de tirar... Y como tenemos el equipo que tenemos, y queremos entrenar con todos ellos, aunque alguno nos haga ir más despacio, pues llevamos la velocidad que llevamos.

Pues hoy, pese a ir frenando bastante la primera parte del entrenamiento, he comprobado que nuestra media había sido algo superior a lo que acostumbramos, y he pensado que sería posible que luego eso nos pasara factura. Entonces, Milvus ha puesto un ritmo cómodo para los demás, que hacía que todos fueran trabajando bien, que nadie fuera agobiado y que todos tiraran su parte.

Ha sido un poco más tarde cuando me he dado cuenta de que en algo más de media hora lo único que había dicho habían sido tres "Geee" y dos "Jaaa". Y así hemos seguido, sin tener que decirles nada en las cuestas, trabajando todos un montón, animándose cuando veíamos algún bicho... y haciéndome disfrutar un montón. No voy a decir como nunca, porque hemos tenido entrenamientos deliciosos, pero sin duda éste de hoy ha sido uno de los mejores.


Al llegar a casa, he verificado la distancia que hemos hecho -17 km- y la velocidad media -13 km/hora, 2 más de lo que solemos hacer-. Además, cuando hemos terminado estaban todos contentos, con ganas de recibir mimos al quitarles los arneses, se han recuperado enseguida y luego, al rato han comido bien, y ahora mismo están tranquilos, relajados, durmiendo al sol.

Qué voy a decir, ¡que estoy encantado con mis perretes!

¡Nos vemos por los caminos!

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