19 de diciembre de 2014

Feliz Navidad

Elegir una imágen para resumir una vida entera es ponerse a llorar. De alegría, con una sonrisilla que recuerda trastadas, pero llorar. Y hay que elegir. Se nos fue Trasgu hace unas semanas y para evitar el recuerdo de su aspecto, de su vejez en sus últimos días, preferimos quedarnos con su alegría cabezota adentrándose en un pantano helado, o en un río o robando comida, o subiéndose a la cama sabiendo que hacía algo malo, con sus 38 kg pensando que era ligero como una tostada. Así era Trasgu.


Me lo imagino como cachorro, pienso en lo trasto y trol que debió ser por lo que Jos me ha contado mil veces. Para mi siempre ha sido un perro tontorrón, un buenazo, un cachorrón algo vaguete y muy tragón. Buen tipo, de los que te escuchan y te ofrecen otra cerveza y no soluciones a tu problema. De los que siempre están ahí, aunque callados, con humor del más negro y diciendo pocas frases pero frases de las buenas, verdades de esas a las que no puedes contestar nada, joder qué verdad.


Y es Navidad, y todos los demás están deseando seguir entrenando y jugando, y todos quieren ganarse su puesto de perro de cocina, el perro que recibe comida sólo por ser así de majo. Glück lleva todas las papeletas, es encantador. Y en Navidad hay que aprovechar las fiestas y la mejor compañía para recordar los momentos buenos que nos quedan ahí guardados. Como el primero intento de foto familiar en la casa cueva con Trasgu y Rama y Trilo. Este siempre será el mejor intento de postal navideña del mundo, a pesar de las caras de Acher y del gato, no hay más amor en ningún lado.




Alguna vez salíamos a trotar juntos, con la bici, ¡incluso en la tele! pero como yo, Trasgu estaba hecho para ser handler, para la velocidad necesaria para coger al vuelo un cacho de pan,  para guardar la furgo, para preocuparse porque todo lo demás fuera bien y hubiera comida, paseos, tranquilidad.

Hace 7 años ya... que fue mi primer compañero de esperas, aprendí a cuidarle mientras los demás corrían, más tarde se nos fueron uniendo cachorros y Trasgu y yo nos encargábamos de entretenerlos y explicarles de qué iba esto.





 En las últimas semanas volvimos a estar él y yo solos, esperando, hablando de nuestras cosas y preocupándonos algo más de la cuenta si el equipo no volvía en el tiempo esperado. Ahora ya no volverá él, Rama tampoco volverá. Y hasta que vengan nuevos cachorros igual me toca aullar un poco esperando a que vuelvan, o irme a entrenar sentada en el carro con dolor de culo y piernas, con barro en los dientes pero acompañada e inmensamente feliz. Y por ellos y por todos los demás que están y no están, vamos a celebrar unas vacaciones estupendas con algún paseo, entrenamientos, comida rica  y mucho pa pa paa paaa PAN. Os guardaremos un cachico, claro.


Isis.

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