7 de octubre de 2014

Historias

Nos gustan irremediablemente las historias sobre perros. Las buscamos en películas, en las novelas sobre expediciones, en las canciones, en las historias de las grandes carreras, en las cenas con los amigos, en cualquier lado. Y también las contamos.Nos gusta irremediablemente hablar sobre perros y nos encanta hablar sobre los nuestros.

Hoy hemos leido un cachito de la historia de Dober en un gran blog de historietas y de pasiones: http://kaninnos.wordpress.com/ Es una historia conocida, que nos hace ponernos ñoños ... y que aprovecha para "lanzar un gruñido de aviso" sobre un tema que pocas veces se nombra en charlas de mushing, ni en conversaciones perrunas. pero que ahí está. Sigue ahí más de lo que debería, junto a las todavía no eliminadas falsas creencias sobre los partos de las perras, las hormonas masculinas y la valiosa genética. Y estará ahí mientras no se siga hablando claro entre los círculos de los que se supone que se sabe algo de mushing y se siga aplaudiendo por amistad a equipos que tienen perro nuevo cada año.

Y nos gustan mucho mucho mucho las historias de perros adoptados. Perros que acabaron sin casa en un momento de su vida, sin que conozcamos los motivos de su descarte (aunque podamos imaginarlos)  y que acaban en nuestro hogar por la única razón de necesitar un "hueco" en una casa donde se necesitaba (o no) otro perro.


Milvus es nuestra única perra realmente adoptada, Milvus antes era Samba una sinhogar. Otros de nuestros perros buscaban casa pero ya tenían una temporal y no era cuestión de vida o muerte su adopción. Buscábamos una hembra joven de hasta un año de edad, de pelo largo, de unos veinte kilos, y de tipo más o menos lupoide. Nos la jugamos un poco pero no demasiado, creemos que lo que suele salir bien es elegir un perro para una casa, porque hay muchos tipos de perros y bastantes tipos de casas. No fuimos con un arnés a verla, simplemente cruzamos los dedos para que le gustase correr. Era una pequeña llena de seguridad y fuerza y se quedó sin dudar después de su encuentro con Trasgu y Rama que le dieron el visto bueno.


Ahora podemos contar un millón de historias sobre ella en nuestra familia: que es mandona, que se despista, que tienen un ladrido estridente cuando hay comida cerca, que es muy valiente pero teme a los petardos, que es muy cuidadosa con los cachorros y sabe enseñarles, es lista y cariñosa con la gente... no es perfecta, pero es una gran perra. Del resto de su vida, nos podemos inventar una parte... para darle más valor a esta pequeña que ha resultado ser única como todos los demás. Y así nos entretenemos pensando que su abuelo formó parte de la historia de la música en los 70 y algún tío suyo cruzó la meta de la iditarod allá en los años ochenta. 

Porque es así como aparecen en nuestras vidas muchos de esos perros, de casualidad, y merecen un ratito de protagonismo, Como Fred, como el amigo Granite, como Granite.. como Dober... y depende de ellos y de las oportunidades que nosotros les demos hacer historia. Aunque sea una historia pequeña de tres lineas en un blog personal. Y depende de muchos de nosotros contar las cosas con sinceridad cuando nos preguntan y tratar temas tan importantes como el de las perras que cada año sufren un aborto, los cachorros que nada más nacer mueren de un palazo en la cabeza, o los que no pasan 3 años seguidos en el mismo equipo, ni en la misma perrera, ni en la misma provincia. Igual que nos gusta hablar de la buena genética de algunos perros, de cómo nacen para tirar, que están hechos para trabajar, cuánto disfrutan y lo bonito que es este deporte en general.

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